miércoles, abril 02, 2008

Besos

Cuantas veces relacionamos un gesto o una mirada con un único significado, pero a veces se nos olvida pensar que todo tiene un momento y que las cosas pueden verse diferente según con los ojos con los que se miren.
Si hablamos de besos se nos pueden ocurrir un montón de opciones en las que dar uno o recibirlo puede llevar a una cosa o a otra. Y es que un beso puede ser el resultado de una suma de felicidad, o el de una división de tristeza; puede llevarnos a multiplicar ese beso por mil más, o puede significar que hemos de restar uno de una cuenta atrás que pronto llegará a cero.
Como dice la canción, un beso en la mano es continental, llamamos un beso paterno al que se da en la frente. Hay besos que quieren ser más besos, como los que se dan en la mejilla, muy lentos y tan cerca de los labios que al final dicen más que un beso cualquiera. Hay besos que no llegan nunca y se hacen de rogar por miedo a ser rechazados. Existen “los mil besos” dados por tías y abuelas a sus respectivos sobrinos y nietos. Hay besos que después de mucho tiempo de chocar con los mismos labios ahora rozan, sin ganas, una mejilla que les indica que algo ha acabado. Hay besos largos y largos que quieren más, hay besos tímidos y atrevidos, hay besos famosos como el de la foto y hay besos que nunca podrán ser, porqué es mejor que no existan y no pensar en ellos.

-Dígame, pues, Donna, ¿a quién de nosotros daría usted más gustosamente un beso?
Entonces, la hermosa mujer estalló en risas y respondió rauda:
-¡Gustosamente le daría un beso a aquel guapo muchacho de allí!
Con esas se levantó de la mesa, se dirigió a mí y me dio un beso (…)
Y creo que, de todos lo besos nunca recibidos de una mujer amada, aquél fue el que mayor placer y mayor dolor me causó.

A cerca de los dos besos, Hermann Hesse.