El soltero de bronce
A los veinte y tantos estudiamos, trabajamos, estudiamos y trabajamos, vamos como mínimo un par de veces por semana al gimnasio, aprendemos idiomas, cenamos fuera de casa, entre semana, entre una y dos veces cada quince días y algunos intentan llevar una casa propia con lo que supone a veces convivir con los amigotes. Entre todo este overbouking de tareas que nos hace, a los ojos de los demás, chicos y chicas oficialmente capacitados y bien considerados sacamos tiempo para conocer a nueva gente que nos ayude a ocupar esos espacios en blanco de nuestro horario personal.Pero llegados a este punto ¿qué es lo que ofrece el mercado? Como dice un amigo: ¡saldos y taras!
Sin ninguna pretensión de creer que nosotros somos muy especiales ¿cuántas veces hemos dado con el soltero/a de bronce? O con aquél o aquella que en todo caso recibe el premio a la más verdulera por sus gritos saludando de una punta a otra de la calle a una amiga que acaba de ver; o el que tiene el premio a la habilidad: por saber comer con los pies. A veces no tenemos tan mal día y únicamente conocemos al que le dieron un premio de consolación por contar un chiste bueno y pasamos el rato.
¿Es el soltero o la soltera un espécimen raro, o nosotros somos muy exigentes? O peor…inocentes por sorprendernos cuando la rareza del otro no sale a relucir des del primer momento. La pretensión de una compañía sin grandes rarezas nos convierte en unos grandes inocentes o estamos asistiendo a una gran involución del ser humano.
Si es así ¡CUIDADO!; porqué en nosotros también se esconderá una rareza grande, mediana o pequeña dispuesta a ser fiscalizada por la persona que tenemos delante.


1 Comments:
Para empezar, me encanta la foto.
En mi opinión, la rareza la creamos nosotros mismos al ver únicamente desde nuestro punto de vista. Para mí es raro alguien que disfruta yendo a una discoteca, pero yo soy rara para muchos por no ir. Es raro quien vota al PP, pero yo soy rara para los que votan al PP. Es rara quien grita como una verdulera en medio de la calle, pero yo lo soy para ella por ser tan discreta.
Como me dice siempre mi padre cuando le digo que los novios de mis amigas son del paleolítico, depende del caladero.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home