miércoles, septiembre 26, 2007

A contratiempo

Hace ya unos meses, cuando todo era diferente, alguien que cenaba una mesa al lado de la mía le decía a su acompañante muy rotundamente: la persona ideal son momentos.
No es difícil reconocer que la perfección nos queda lejos, y que no podemos resultar perfectos para nadie siempre, que cada persona tiene sus momentos, sus tiempos. Y cada uno con su tiempo intentará bailar, a su ritmo, una danza personal en la que la próxima pareja de baile corre el peligro de perder un pié, o de marearse y caer después de una pirueta. Unos se resistirán a dejarse llevar y querrán ser ellos los que lleven y otros querrán bailar tangos al ritmo de un tranquilo vals, mientras la pareja de turno va contando: un, dos, cha-cha-chá. Y en el mejor de los casos uno de los dos dirá a tiempo eso de: ¡cambio de pareja! Y todo quedará en un paso en falso.
Una canción de Ana Torroja decía que el amor es como una canción a contratiempo, (añado) que la mayoría de veces nos cruza con buenos bailarines que no bailan nuestro baile, con gente que baila otro baile más antiguo o demasiado moderno o simplemente con personas que disfrutan de bailes que en este momento no nos apetece bailar.
Si reconocer que no podemos ser perfectos es acentuar el tiempo que no toca ¿alguien bailará nuestra danza personal? Y para el que quiera saber más: ¿quién estará dispuesto a enseñarnos sus pasos?

miércoles, septiembre 12, 2007

Pingüinos y sapos

Se dice que los pingüinos Adelia una vez encuentran el amor por primera vez nunca más vuelven a perderlo. Si una pareja logra criar, las posibilidades de que al año siguiente se vuelvan a emparejar son muchas. Explico un caso curioso que en esta especie sucede con cierta frecuencia: Es muy posible que uno de los dos miembros de una pareja al llegar al lugar del nido haga amistad con otro Pingüino de Adelia del género opuesto. Todo puede ir bien e indicar que la nueva relación va a ser duradera, pero solo a ojos de un inexperto, porqué cuando aparece el otro miembro de la pareja, el primer amor, esa nueva amistad acaba y la pareja del año anterior se rehace. Automáticamente, al reencontrarse olvidan al resto y es como si lo que les rodea se hiciera pequeño y casi perdiera toda importancia.
Igual que los pingüinos Adelia, muchos de nosotros pensamos en encontrar a alguien que provoque una reacción especial en nosotros. Una persona que al verla por primera vez su mirada y la nuestra se fundan en una. Aunque dando toda la información, si buscamos en Wikipedia podemos leer que la denominación original de los pingüinos corresponde a una especie hoy desaparecida! ¡Extinta!. Mientras que a los que ahora llamamos pingüinos eran llamados “pájaros bobos”. No sé si con esto queda todo dicho. ¿Es cruel el destino o los que hacemos de pingÜinos somos realmente unos pájaros bobos?

P.D./ En el zoológico de las relaciones podemos encontrar una gran variedad de especies para observar. Hay quien en la verdadera granja de la vida nocturna encuentra el amor de su vida cada noche en una barra diferente de un bar. Pero finalmente, harto de regalar besos aquí y allá, para ver si alguno se transforma en príncipe o princesa, acaba descubriendo que existe una gran variedad de sapos.