lunes, julio 09, 2007

¿Cómo decir adiós?

Se dice que el verano es una mala época para las parejas estables. Cómo saben los Ángeles. La verdad es que siempre había pensado que se trataba de la mejor época, más tiempo para dedicar a la otra persona, para hacer cosas juntos, divertirse por las noches, o por las mañanas, o por las tardes, sin prisas ni tiempos. Pero puede que al igual que existe la llamada crisis de los tres meses, realmente unas energías y unas fuerzas sobrehumanas nos dispongan a acabar relaciones cuando llega la época del frigopié. Puestos a pensar de esta forma, me pregunto: ¿cuántas formas y qué variedades de ruptura con la pareja conocemos o hemos padecido? Y pensando y pensando se me ocurre hablar de una forma fuera de lo común y raramente vista de acabar una relación.
Se trata del que nota que su pareja no es la misma persona que era, y cansado o cansada de intrigas pone las cosas sobre la mesa y se ve obligado o obligada a decir adiós. Pero ¿cómo decirle adiós a alguien cuando lo que necesitas es oír su voz, al despertar, cada mañana? Tal vez, porqué un día te despertó casi sin saber quién eras y de esa manera se coló en tus sueños. ¿Cómo decirle adiós cuando decirlo significa que a partir de ahora has de improvisar un nuevo día a día porqué lo que habías preparado ya no tiene sentido? Qué duro se hace pedirle que se vaya y necesitarle tan cerca. Pero sin embargo, roto por dentro, te despides, procuras ser amable y le deseas buen viaje.

martes, julio 03, 2007

¿Y tú de quién eres?

Éste es el primer post que se escribe por encargo, pero me parece que cuando los amigos tienen buenas ideas y te las pasan tan desarrolladas no puedes decir que no; aunque a un amigo pocas veces le puedes decir que no.
Este príncipe del encanto me contaba que existen diferentes formas de ligar y que cada persona encierra una manera de encandilar a los demás. De esta manera, como en muchas cosas que analiza el ser humano, él, me hace una clasificación para ordenar y comprender el mundo que le rodea:
Hablando de ligar, primero hemos de empezar por generalizar diciendo: que hay gente que liga y gente que no –me decía con su particular sinceridad-,y como el tema que nos ocupa es el echo de ligar, hablaremos primero de los cazadores que cazan por necesidad, por hambre. Aquí la caza no es importante, cualquier cosa está bien, su ocupación principal es satisfacer su instinto y punto. Una vez se satisface se van a no ser que la pieza les acabe sorprendiendo.
En segundo lugar, - y me hablaba de un nuevo grupo- los cazadores coleccionistas. Éstos a diferencia de los anteriores buscan una pieza en concreto. Fijan un objetivo, van en su busca y lo consiguen,-aquí puntualiza- por lo general lo besan y después se lo tiran. Estos cazadores selectivos son metódicos y fríos, podríamos decir que la persona que encuentren les resultará un trofeo más que añadir a su colección.
Por último, -con un tono serio y creando un ambiente de suspense e intriga mi amigo se refiere a un último grupo, como el grupo que más daño causa- los cazadores insaciables. Ésos que no cazan porqué les guste la pieza ni porqué tengan hambre: cazan por deporte. Nadie queda excluido aquí, lo grande de ellos es que cualquiera puede ser su víctima. Para ellos con enamorar al otro es suficiente, pierden el interés cuando tienen lo que quieren y van a por su próxima víctima. Tienen alma de conquistadores y saben que pueden con todos, juegan con una genética que les es favorable y un encanto que les hace irresistibles. Son los que empiezan mirando...sonríen, pero no se acercan, dejan que la otra persona de un nuevo paso. Hablan mucho pero no están nerviosos, su serenidad confunde. No tienen prisa, les gusta el juego y lo hacen durar. A la víctima esta actuación le sorprende y baja la guardia, pero el lobo que ya se sabe ganador empieza, mientras la besa, a buscar a su siguiente víctima.
¿Y tú de quién eres? Supongo que en este sentido a todos los cazadores, en un momento u otro de nuestra vida, nos tocará hacer el papel de cazador cazado.