Ruidos en mi cabeza
En la vida hay muchos tipos de la misma cosa, muchas clases de un mismo qué, más general. Pues haciendo caso a lo que decía antes, una persona sabia en la vida y con experiencia me explicó un día que existen dos clases de soledad. La soledad silenciosa: que nos permite relajarnos cuando estamos solos, aprovechar una tarde tranquila para leer, pensar en cómo hacer las cosas mejor; que nos enriquece y nos ayuda a reflexionar. Una soledad de la que, en definitiva, se disfruta.Pero existe otra soledad, la soledad sonora. Una soledad que hace ruido y que nos recuerda y nos trae a la mente otros momentos. Una soledad que aterra y que inquieta. Una soledad triste y que nos hace llorar. Una soledad que nos habla por boca de otros, que nos recuerda voces y frases y palabras. Voces que ahora queremos que nos hablen y que nos sonrían, brazos que necesitamos que nos abracen y labios que queremos que nos vuelvan a besar como lo habían hecho antes. Pero ahora sabemos que no lo harán, que ya nos les toca hacerlo, tal vez porqué lo han decidido o porqué ya no nos toca recibir nada de esas voces, brazos, labios...
Todos vivimos entre soledad y soledad: una nos hace daño y no nos deja dormir o descansar del ruido que hay en nuestra cabeza...



