lunes, junio 25, 2007

Ruidos en mi cabeza

En la vida hay muchos tipos de la misma cosa, muchas clases de un mismo qué, más general. Pues haciendo caso a lo que decía antes, una persona sabia en la vida y con experiencia me explicó un día que existen dos clases de soledad. La soledad silenciosa: que nos permite relajarnos cuando estamos solos, aprovechar una tarde tranquila para leer, pensar en cómo hacer las cosas mejor; que nos enriquece y nos ayuda a reflexionar. Una soledad de la que, en definitiva, se disfruta.
Pero existe otra soledad, la soledad sonora. Una soledad que hace ruido y que nos recuerda y nos trae a la mente otros momentos. Una soledad que aterra y que inquieta. Una soledad triste y que nos hace llorar. Una soledad que nos habla por boca de otros, que nos recuerda voces y frases y palabras. Voces que ahora queremos que nos hablen y que nos sonrían, brazos que necesitamos que nos abracen y labios que queremos que nos vuelvan a besar como lo habían hecho antes. Pero ahora sabemos que no lo harán, que ya nos les toca hacerlo, tal vez porqué lo han decidido o porqué ya no nos toca recibir nada de esas voces, brazos, labios...
Todos vivimos entre soledad y soledad: una nos hace daño y no nos deja dormir o descansar del ruido que hay en nuestra cabeza...

lunes, junio 18, 2007

Quemar etapas

No hace mucho que oigo constantemente esta frase, que augura que todos en un momento u otro y sin poder remediarlo pasaremos y usaremos hasta gastar todas las etapas del desarrollo de la persona. Hasta aquél o aquella que crea que se libró de una dura adolescencia, rebelde, peligrosa, llena de cambios de humor y nervios que le mantendrán en un casi continuo mal humor, lleno de refunfuños y algún que otro golpe contra la pared, hasta ésos quedarán condenados.

Pues dominado y ofuscado por el determinismo de esta frase se me ocurre hablar de las relaciones adultoadolescentes: aquellas en las que uno de los adultos sigue en su etapa adolescente. Qué pasa cuando uno de los miembros de la pareja sólo es un adulto en el carnet de identidad?

Llegados a este punto, repasemos lo que se dice de los adolescentes. Muchos valoran mucho su primera relación estable y duradera pero otros pretenden explorar y experimentar y saben que no se van a quedar con lo primero que hayan encontrado, dure lo que dure. De echo, alguien me advertía hace poco, refiriéndose a una pareja de amigos: es normal que no les vaya bien, él es muy primerizo, no se va a quedar con lo primero que le llegue, querrá experimentar y conocer a más gente. Siendo así, aconsejo la creación de un carné de primerizos en lo que se refiere a relaciones, más que nada, para salvaguardar la salud emocional del personal.

De todas formas creo que prefiero quedarme con el amor de verdad a la primera o a la quinta o la trigésima vez y recuerdo un fragmento de una película en la que Drew Barrymore espera un beso, pero un beso de verdad:

Mi hombre ideal anda por ahí
y no pienso besar a una panda de fracasados
esperando que llegue...

¡Sí he besado!...he besado a varios...es que nunca he sentido esa cosa.
Esa cosa, ese momento cuando besas a alguien y desaparece todo lo que tienes alrededor. Y lo único que existe eres tú y esa persona. Y te das cuenta de que esa persona es el único hombre al que debes besar durante el resto de tu vida. Y sientes por un momento algo realmente asombroso...y quieres reír y también llorar. Te inundas de felicidad por encontrarlo y te invade el temor de que se pueda marchar al mismo tiempo.

lunes, junio 11, 2007

Una persona un mundo, la combinación de dos personas una galaxia llena de aventuras en la que unas rodilleras y un buen casco siempre van bien.
En la galaxia de las parejas la partida empieza y cada turno es importante. Jugar bien nuestras cartas puede ser tan importante como dejarse ganar en algún momento. Pero ¿dónde encontrar el equilibrio entre dejarse querer y ganar la partida?

En nuestro afán por ser grandes jugadores podemos averiguar y recopilar informaciones diversas para empezar a jugar con ventaja.
- Delante de una pareja muy pocas veces hablaremos de nuestros puntos débiles; después pueden usarse en nuestra contra.
- Por otra parte no pareceremos perfectos, pero nuestros defectos serán fácilmente solventables y hasta graciosos.
- Nuestro vida y nuestro trabajo serán interesantes y enigmáticos. Hablaremos poco de ellos, se pierde interés.
- Nos mostraremos independientes y pocas veces vulnerables.

Pero jugar a querer es siempre difícil y... ¿hacerlo más fácil es la clave para que todos lleguemos buen puerto?