Líneas paralelas
En el continuado intento de analizar el amor y la vida en pareja, hoy damos un paso adelante y nos ponemos en situación: ¿Qué ocurre cuando dos personas que salen juntas no tienen un objetivo común como pareja?En la cuestión que se plantea, no sólo existe un conflicto de intereses sino que también se plantea otra posibilidad: ¿Sólo funcionará con la persona que debe funcionar?
Yo miro al futuro y me veo con una persona que no cree en el matrimonio, ni en tener hijos, y es bastante negro.
John Cage.
Si planteamos algo tan serio como tener hijos, está claro que antes tienes que creer en el “para siempre” con esa persona y después tomar una decisión. En este caso no somos nosotros sino la otra persona la que nos hace decantarnos, y es que hay quien dice que, por ejemplo, la idea de concebir a otro ser humano con la persona que amas es mucho más fuerte que la idea abstracta de tener hijos y que cuando se conoce a la persona ideal todos o todas podemos cambiar de opinión. Si no planteamos un tema tan extremo o de tanta responsabilidad, cuántas veces hemos oído decir: Yo no me quiero casar, pero si a mi chica le hace ilusión, podría ceder. Tal vez cuando el resultado de esa suma de dos personas es la que debe ser no importa lo que pensábamos individualmente.
En el intento de unir lo que nunca podrá unirse, como dos líneas paralelas, ¿las personas se separan cuando su objetivo individual y personal es más fuerte que lo que el otro quiere? ¿O realmente, el problema es únicamente ese otro, la otra persona? ¿Determinismo o libertad para cambiar las cosas?




