El actor

A lo largo de nuestra vida vamos conociéndonos, formándonos a nosotros mismos, nuestras actitudes, nuestra personalidad, esas partes de nosotros que salen a relucir en la relación que tenemos con los demás, cuando nos hemos de enfrentar a conflictos que en principio nos superan.
Pero después de todas estas sensaciones, de sentirnos únicos y de actuar libremente...¿cuántas veces tenemos que interpretar el papel de nuestra vida?
Al trabajo del maestro delante de sus alumnos se le llama en muchos casos “la actuación”. El maestro, cuando entra en una clase, olvida sus problemas para preocuparse por los de sus alumnos. Del mismo modo, a veces por no preocupar a las personas que nos rodean, otras veces para protegernos de nuestros propios impulsos o para defender el concepto que tenemos de nosotros mismos, somos los guionistas de la historia de nuestra vida.
Pero en un mundo sin especialistas y con unos efectos especiales que no tienen ninguna relación con la ficción, ¿en que momentos es más fácil vivir que actuar?
Pero después de todas estas sensaciones, de sentirnos únicos y de actuar libremente...¿cuántas veces tenemos que interpretar el papel de nuestra vida?
Al trabajo del maestro delante de sus alumnos se le llama en muchos casos “la actuación”. El maestro, cuando entra en una clase, olvida sus problemas para preocuparse por los de sus alumnos. Del mismo modo, a veces por no preocupar a las personas que nos rodean, otras veces para protegernos de nuestros propios impulsos o para defender el concepto que tenemos de nosotros mismos, somos los guionistas de la historia de nuestra vida.
Pero en un mundo sin especialistas y con unos efectos especiales que no tienen ninguna relación con la ficción, ¿en que momentos es más fácil vivir que actuar?


