sábado, noviembre 25, 2006

El actor


A lo largo de nuestra vida vamos conociéndonos, formándonos a nosotros mismos, nuestras actitudes, nuestra personalidad, esas partes de nosotros que salen a relucir en la relación que tenemos con los demás, cuando nos hemos de enfrentar a conflictos que en principio nos superan.
Pero después de todas estas sensaciones, de sentirnos únicos y de actuar libremente...¿cuántas veces tenemos que interpretar el papel de nuestra vida?
Al trabajo del maestro delante de sus alumnos se le llama en muchos casos “la actuación”. El maestro, cuando entra en una clase, olvida sus problemas para preocuparse por los de sus alumnos. Del mismo modo, a veces por no preocupar a las personas que nos rodean, otras veces para protegernos de nuestros propios impulsos o para defender el concepto que tenemos de nosotros mismos, somos los guionistas de la historia de nuestra vida.
Pero en un mundo sin especialistas y con unos efectos especiales que no tienen ninguna relación con la ficción, ¿en que momentos es más fácil vivir que actuar?

martes, noviembre 07, 2006

El Espíritu de las Navidades Pasadas


Ahora que ya empezamos a sentir el frío del invierno y nos ponemos más abrigo, la noche llega por la tarde y las luces de Navidad de las calles ya están anunciando que algo se acerca, puede ser un buen momento para sentarse a pensar en las cosas que nos han pasado últimamente. Como el Espíritu de las Navidades Pasadas que llega siempre para recordarnos cómo hemos llegado hasta donde estamos ahora, las cosas que nos pasan nos recuerdan que en otros tiempos todo habría sido diferente...

Hace días que ronda por mi cabeza una frase que hacía tiempo que no recordaba:

Cuando quieres a alguien déjalo volar, si vuelve es tuyo, y si no lo hace nunca lo fue del todo.

No es fácil de hacer, pero nadie dijo que las cosas iban a ser fáciles, es más, creo que cuando llegamos a cierta edad comprobamos que pocas cosas serán fáciles a partir de ahora. La inmadurez del adolescente ya no es una excusa válida, ahora hemos de comportarnos como adultos responsables y maduros para afrontar las diferentes situaciones en las que nos pone el destino. Está claro que no podemos controlar lo que sentimos, pero supongo que es deber de cada uno controlar nuestro comportamiento. A veces usar poco la cabeza nos pone en situaciones comprometidas que sólo nos dejan la opción de justificarnos y decir que lo sentimos. Hablo de ese tipo de situaciones, que seguramente criticaríamos a muerte si no fuéramos nosotros mismos lo protagonistas, o mejor, los antagonistas.

Pero finalmente, como tiene que ser y como en toda película con final feliz, los buenos viven felices y a nosotros...bueno...a nosotros lo que no nos mate hará que queramos morirnos. Pero esto también pasará y lo bueno de las cosas que nos van pasando es que podemos sentarnos delante de un papel en blanco, escribirlas y reflexionar un poco sobre lo que hemos aprendido.