
En el terreno de la amistad, cuando le dices a un amigo que le harás ese favor que te ha pedido, te estás comprometiendo. Cuando haces un trabajo en grupo, te comprometes a hacer tu parte,etc.
Pero en el terreno sentimental son nuestras acciones las que nos van comprometiendo: un beso fuerte, un abrazo sentido y un te quiero van poniendo nuestro nombre en un "contrato" ficticio que cada dia o cada mes que pasa tiene más cláusulas. Y mientras eso está pasando somos conscientes de lo que queremos o nos estamos dejando llevar por la situación?
Ese beso y ese abrazo pueden significar cosas distintas según la persona que los reciba, y a la vez, ese significado puede ser diferente a la intención que teníamos nosotros.
Por todo eso, y curándonos en salud, alguien planteaba coger al toro por los cuernos y dejar las cosas claras des del principio: Buenas soy tal y quiero esto, esto y esto.
Pero entonces, la magia del momento y aquellas miradas disimulando, etc se pierden, aunque por contra ya sabes, de antemano, dónde están los límites. Esos límites que algunos pedíais antes para sentiros estables.
Pero entonces, por qué, en principio, todos sentimos esa necesidad de comprometernos y de hacer tambalear nuestra estabilidad como personas únicas?
Y si el compromiso ha de ser tan matemáticamente perfecto porque tanteamos tanto?