miércoles, enero 27, 2010
jueves, diciembre 17, 2009
jueves, diciembre 10, 2009
I’m not a princess.
El otro día, hablando con una amiga de cómo son las cosas, y sobre todo, de cómo somos la personas, ella, en un ataque de sinceridad e inducida, un poco, por el matiz que estaba cogiendo la conversación, no pudo evitar confesarme que el sexo era lo que la podía enamorar de un hombre. “¿No se da cuenta de que si no me folla no me voy a enamorar?” me decía hablando, un poco nerviosa, refiriéndose a un chico que la ronda. Pongamos que algo tubo que ver el humo, la luz del restaurante y que ya nos habíamos tomado el tercer mojito, pero en ese momento su tono de voz y su expresión marcaban lo extrañada que la tenía esa situación y lo paradójico que le parecía sentirse una incomprendida. ¿Estaba jugando un papel equivocado o se había estudiado un guión que no iba con el personaje?Hace tiempo ya que la mujer sofisticada, cultural y con conocimiento de si misma salió de las cuatro paredes de una cocina, y aunque eso no ha implicado que no sepa cocinar, si ha tenido que ver con que, en ocasiones, sea ella la que prefiera esperar viendo las noticias de las nueve a que su hombre le traiga algo de comer.
Como escribía Joana Bonet en la Marie Claire de octubre: En una época en la que mujer elegante ya no estrena, sino que luce vestidos de hace diez, quince o treinta años, añado, ¿es posible que los hombres nos hayamos quedado sin unos zapatos a juego con los que lucirnos?
martes, noviembre 10, 2009
YO MISMO
Un concepto de la personalidad que no ha caído tanto en el descrédito como en el olvido sostenía que las personas sólo cobraban conciencia de sí mismas cuando ya habían iniciado el camino de la vida. El despertar les llegaba, si tenían la suerte de ser conscientes, en el acto de hacer algo que ya sabían hacer...
Hijo de Bruja, Gregory Maguire.
Me alegro de ser medio consciente de mi mismo y de saber que hay cosas que hago bien y cosas que haré bien.
lunes, septiembre 07, 2009
Malas costumbres
Las vacaciones suponen la mayoría de las veces una rotura total con las costumbres y los hábitos a los que nos habíamos acogido, seguramente por necesidad, durante el resto del año en el que nuestro trabajo condiciona nuestra forma de estructurar el día, nuestras horas de sueño y gestiona hasta la cantidad de veces que vemos a nuestros amigos. Durante el verano rompemos con todo tipo de horarios, y es que no nos importa mucho comer un par de horas más tarde para aprovechar al máximo las horas de sol en la playa y a la vez recuperar las horas de sueño que por culpa de las fiestas y el calor no hemos podido/querido dormir durante la noche.La comida es otra de las cosas que en verano se ve modificada. En este caso, vale la pena decir, que muchas veces la calidad disminuye de manera inversamente proporcional a la cantidad, que aumenta hasta llegar a límites insospechados. Al prepararla o pedirla en un restaurante, nuestra capacidad de medir el espacio y las cantidades se ve como bloqueada o atrofiada, puede que por haber estado, antes, durmiendo a pleno sol en la playa, y así a la mesa van llegando platos y más platos y postres y más postres.
Por último, la más terrible de las terribles costumbres veraniegas es el terrorífico síndrome post-vacacional que viene a ser paralelo a lo que en otra época del año es la astenia primaveral. Emociones a flor de piel y hombres y mujeres de llanto fácil y cabizbajos. El problema no es siempre el tener que ir a trabajar, también es no poder ir (porqué no se tiene) y sentir que deberíamos ir. Está totalmente demostrado que las personas que, aunque se acerque el mes de setiembre, no tengan que empezar sus jornadas laborales se sienten igual de mal o peor que los que se levantaran a partir de ahora, a toque de despertador a las siete y media de la mañana.
Me pregunta si el verano, la desestructuración, el orden dentro del caos y el caos pero con orden nos conducen por el camino de la redención para que a finales de agosto esperemos con una sonrisa en los labios que mama setiembre nos diga: ¡A la cama!
viernes, julio 17, 2009
The boss
Entre los quebraderos de cabeza que me da últimamente la tan antigua trama de las relaciones de poder y autoridad entre las personas, se me ocurre pensar en el personaje del jefe. Por un lado puede ser el papel de nuestra vida: más dinero, nadie por encima nuestro en el trabajo, un horario a medida, etc. Aunque por otro lado, es fácil encasillarse y el papel siempre habla de responsabilidad, dar la cara, gestionar a las personas que trabajan para nosotros y ganarnos su respeto, confianza y fidelidad.En el casting de jefes de mi vida, he tenido ya algunas entrevistas con los que tenían ese cargo, pero creo identificar sólo a una persona con el estereotipo del jefe. Sabía que era mi jefe cuando me contrató, pero no sentí su cargo hasta que me gritó porqué no estaba de acuerdo con uno de mis trabajos. Poco acostumbrado a esos volúmenes, le pregunté si se dirigía a mi ( había más gente en la sala). Cuando D., que así es como llamaremos hoy a mi jefe, dijo sí, lo primero que pensé es en gritar más, al fin y al cabo, años y años de respiración diafragmática podían dar su fruto también en esta situación. Pero justo cuando me disponía a dar el primer do de pecho, con el paladar bien arriba y la barriga bien hinchada, miré al resto del personal que había en la sala y dije: hablemos de esto fuera, los dos; pero con un tono de voz suave y tranquilo.
Así, uno también entiende que el cargo no hace al “hombre”, pues también se debe aprender a mandar, y que no hay más Ceigo que el que no quiere ver (por mucho que le rece a la Virgen).
Pero ¿cuándo el libre desarrollo del personaje teatral del jefe se sale mucho de lo que marca el guión? Si a base de repetir la escena el actor se crece demasiado y la improvisación se salta los principios del respeto:
Cuándo debemos decir CORTEN!!!
Así, uno también entiende que el cargo no hace al “hombre”, pues también se debe aprender a mandar, y que no hay más Ceigo que el que no quiere ver (por mucho que le rece a la Virgen).
Pero ¿cuándo el libre desarrollo del personaje teatral del jefe se sale mucho de lo que marca el guión? Si a base de repetir la escena el actor se crece demasiado y la improvisación se salta los principios del respeto:
Cuándo debemos decir CORTEN!!!
jueves, julio 16, 2009
Alpha
Con la palabra Alpha o Alfa se identifican diversos aspectos con un significado parecido. Alpha es la primera letra del alfabeto griego y se usa para designar el principio de algo. En el libro Un mundo feliz de Aldous Huxley, los individuos Alfa representan la casta superior. Por otro lado, la estructura social de los lobos también marca a una pareja como pareja alfa. Esta pareja goza de una gran libertad social en comparación con el resto de la manada. Los lobos alfa ayudan a resolver cualquier disputa dentro de la manada y disponen de un gran control de los recursos, como la comida.Siguiendo con el sorprendente mundo animal, me contaban que los gatos han evolucionado en el estadio de los animales domésticos hasta el punto de maullar de una forma irresistible para sus amos, y así doblegarlos y hacerles sucumbir a sus deseos.
Si para los mininos, la comunicación supone un pequeño paso evolutivo, ¿puede serlo para las personas olvidar los estatus en la manada? ¿Vamos contranatura cuándo cedemos el cargo?
Según la situación podemos preferir dejarnos llevar, pero entonces, ¿nos estamos traicionando a nosotros mismos y a ese pequeño resquicio del animal que todos llevamos dentro?
Llamando evolución o amor a lo que nos hace agachar, a veces, la cabeza delante de algún alfa que se nos cruce en el camino, estamos dispuestos a ceder el control o…
…¡o dominamos o nada!
Si para los mininos, la comunicación supone un pequeño paso evolutivo, ¿puede serlo para las personas olvidar los estatus en la manada? ¿Vamos contranatura cuándo cedemos el cargo?
Según la situación podemos preferir dejarnos llevar, pero entonces, ¿nos estamos traicionando a nosotros mismos y a ese pequeño resquicio del animal que todos llevamos dentro?
Llamando evolución o amor a lo que nos hace agachar, a veces, la cabeza delante de algún alfa que se nos cruce en el camino, estamos dispuestos a ceder el control o…
…¡o dominamos o nada!
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